Esta calurosa tarde de domingo me digne a abrir el Photoshop (después de varios meses de no utilizarlo) e hice una Cover Photo para Facebook a petición de un conocido, la inspiración surgió de la polémica acción que ocurrió el 22 de junio de 1986 en el estadio Azteca.
20 may 2012
28 abr 2012
El esperado 27 de abril
Un ser humano conoce y sabe que el placer de escuchar música
es incomparable, inigualable. La música es el contexto de nuestra vida, produce
en nuestro organismo un efecto inexplicable que es capaz de sacar a flote
nuestros más escondidos impulsos. El hombre común tiene 1 o 2 bandas de las
cuales conoce toda su discografía, historia y su música le provoca un hermoso cosquilleo
que le recorre toda la espalda. Para mí una de esas bandas es Pink Floyd.
Hace 4 meses me ofrecieron un boleto para ver a Roger Waters
la noche del 27 de abril, en mi ingenua visión me vi observando uno de los
mejores espectáculos del mundo y coreando la letra de una música que me ha
acompañado desde que conozco la pornografía. La triste realidad es que mientras
el ex bajista y ex líder de Pink Floyd desbordaba emociones, yo me encontraba en
una estúpida fiesta donde ni la cerveza me sabía.
Veo en redes sociales (Facebook, YouTube, Twitter) fotografías, vídeos y comentarios de la noche
del 27 de abril que me hacen sentir una tristeza nueva, insólita, de sabor amargo
sumamente doliente. Estoy desconsolado, he perdido la oportunidad de vivir en
carne propia una ceremonia inolvidable y no, no estoy exagerando.
Roger Waters probablemente no volverá a pisar tierras
mexicanas y si lo hace, no será para dar un show frente a 50 mil personas como
el que me perdí. Puedo decir que en el 2007 observé al Sr. Waters pero
sencillamente no es lo mismo, era joven y fue ampliamente superior la función
del 27 de abril que la que yo vi.
Espero pronto recuperarme y prometo ya no ser tan desidioso,
créanme que aprender por las malas no es nada agradable.
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